¿Cómo saber si debo preocuparme por un lunar?

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Debes consultar a un médico si un lunar presenta cambios o un aspecto sospechoso. Presta especial atención si: Modifica su tamaño, forma o color. Tiene una apariencia inusual o irregular. Crece o evoluciona con el tiempo. Una revisión profesional es clave.
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¿Cuáles son las señales de un lunar sospechoso o maligno?

Uhm, ¿sabes? A veces miro mis lunares y me quedo pensando. El cuerpo es un mapa bien loco, y de repente, uno de esos puntitos te hacen... dudar. Me pasó hace un tiempo, con uno que tengo en el brazo izquierdo.

Este, en particular, siempre fue redondito, un café claro. Pero un día, creo que fue por ahí de agosto del año pasado, mientras me ponía bloqueador antes de ir a correr por el Parque Forestal, noté algo raro. Se vía un poco más oscuro.

Y no solo eso. Su forma... ¿cómo decirlo? Como que los bordes ya no eran tan lisos, ¿sabes? Un poco difusos. Eso me rayó un montón. Empecé a tocarlo. Me sentía medio tonta, como obsesionada con esa manchita.

La verdad, me entro una especie de… miedo. Una cosa así, de esas que no quieres pensar. Porque uno oye tantas historias. Me preguntaba si podría ser algo de qué preocuparse, algo más serio, ¿me entiendes?

Ahí es cuando, sin pensarlo mucho, decidí que no podía ignorarlo. Si ves que un lunar cambia de color, crece, o si pica, o si simplemente te parece 'raro' en general, como que tiene que haber una razón para ese presentimiento.

Así que programé una cita. Fui a la Clínica Alemana, con la doctora Valenzuela, una dermatóloga. Creo que la consulta me salio como 80.000 pesos chilenos ese día, el 12 de septiembre. Me moría de nervios, debo admitir.

Ella me explicó que hay ciertos indicios. Si un lunar es asimétrico, o sus bordes no son definidos, o si tiene varios colores, o si el diámetro es grande (más de seis milímetros, creo) eso ya llama la atención, ¿no?

Mi lunar, por suerte, resultó ser benigno. Un cambio por el sol, me dijo. Pero la tranquilidad de saberlo, de verdad, no tiene precio. Esa experiencia me hizo tomarme esto de los lunares muy en serio. Creo que es super importante chequearse.

Es mejor pecar de precavido. Si algo no se siente bien con algún lunar, o si ves que de repente le sale una heridita que no cicatriza o sangra, pues... a pedir hora nomás. No hay que esperar. Lo digo por experiencia propia.

Información clave sobre lunares sospechosos:

¿Cuáles son las señales de un lunar sospechoso o maligno? Un lunar es sospechoso si presenta asimetría, bordes irregulares o difusos, coloración variada (múltiples tonos), un diámetro superior a 6 milímetros, o si muestra evolución (cambios en tamaño, forma, color, sangrado o picazón).

¿Cuándo consultar al médico? Programa una cita con un profesional de atención médica, como un dermatólogo, si observas que un lunar tiene un aspecto inusual, aumenta de tamaño, o presenta cualquier tipo de cambio físico o síntoma nuevo.

¿Cómo se ve un lunar anormal?

Es tarde... y otra vez estoy aquí, con la luz del móvil, revisando mi piel. Hay uno en mi espalda, justo donde no llego bien. Me acuerdo de lo que me dijo el dermatólogo en la última revisión, el Dr. Salas, un hombre muy serio. Me dijo que estuviera atento. Y a estas horas, cualquier sombra parece una amenaza.

Los bordes de un lunar cancerígeno son irregulares, dentados o borrosos.

El color de un melanoma no es homogéneo, mezcla tonos como negro, marrón, rojo, blanco o azul.

El mío no es un círculo perfecto, nunca lo fue. Pero esta noche lo veo... distinto. Como si se estuviera desdibujando por un lado. Y el color... no es un marrón uniforme. Juraría que tiene un punto más oscuro, casi negro, en el centro. Es una tontería, seguro. Pero la cabeza no para.

Mañana llamo al medico. Sí, mañana llamo. sin falta. La ansiedad es peor que cualquier cosa. Me dijo me dijo que la clave era la vigilancia. Que no tuviera miedo de preguntar.

Él me habló de una regla. La llaman la regla del ABCDE. La tengo metida a fuego en la cabeza desde entonces.

  • A de Asimetría. Si lo partes por la mitad con la imaginación, una mitad no es igual que la otra. Es lo primero que te debe alertar.
  • B de Bordes. Lo que decía antes. Bordes que no son lisos, que parecen un mapa mal dibujado.
  • C de Color. Esto es importante. Un lunar sano tiene un solo color, uniforme. Si ves varios tonos, si hay negro, marrón y hasta zonas rojizas... malo.
  • D de Diámetro. Si mide más de 6 milímetros, como la goma de un lápiz, hay que vigilarlo de cerca. El mío casi llega. casi.
  • E de Evolución.Esta es la que me tiene sin dormir. Si el lunar cambia. Si crece, si cambia de forma, de color. Si de repente empieza a picar o sangra. Ese es el signo definitivo para correr al médico. Es lo que más miro, si ha cambiado desde el verano.

¿Cómo saber si un lunar tiene mal aspecto?

Un lunar sospechoso tiene rasgos definidos. No hay lugar a dudas.

  • Asimetría. Forma caótica. Una mitad no refleja a la otra.
  • Bordes. Contornos irregulares, dentados, que se desvanecen en la piel.
  • Color. No es homogéneo. Mezcla de tonos. Negro, marrón, a veces blanco, rojo o azul.
  • Diámetro. Superior a 6 milímetros. El tamaño de la goma de un lápiz. Una referencia.

Falta el factor clave: la Evolución. El cambio es la señal definitiva. Un lunar que crece, que muta de color o forma con el tiempo. La piel te está hablando.

Busca el signo del patito feo. Ese lunar que no se parece a ningún otro que tengas. Es distinto. Ese es el que importa. Ese.

Pica. Sangra. Genera una costra. Un lunar sano no hace eso. nunca.

Reviso los míos cada dos meses, sin falta. Es una disciplina, no una opción. El sol de este año es implacable. La autovigilancia es un acto de supervivencia. No esperes. La duda se resuelve en una consulta, no en una búsqueda en internet.