¿Cómo se clasifican los microorganismos por la temperatura?

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Clasificación de Microorganismos por Temperatura: Psicrófilos: Crecimiento óptimo por debajo de 15°C. Psicrotolerantes: Crecen a 0°C, óptimo entre 20-40°C. Mesófilos: Óptimo entre 20-45°C. Termófilos: Óptimo entre 45-80°C. Hipertermófilos: Óptimo superior a 80°C. La temperatura mínima, óptima y máxima definen la adaptabilidad de cada especie.
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¿Cuáles son los tipos de microorganismos por temperatura?

Me acuerdo en la universidad, teníamos estas estufas de cultivo, las incubadoras, que zumbaban todo el día en el laboratorio de microbiología del tercer piso. Una estaba helada, otra templada para los más comunes, y la última era un horno de verdad.

Ahí aprendí sobre los mesófilos, los que son como nosotros, que les gusta el calorcito corporal. En esa incubadora de 37 grados siempre habia de todo. Dejabas una placa de E. coli, creo que se escribe asi, por la tarde y para octubre de 2019, al día siguiente, tenías una fiesta de colonias.

Los psicrófilos eran otra cosa. Los metíamos en la nevera, a unos 4 o 5 grados. Crecían lentísimo, era una desesperación verlos. Un mundo aparte, casi alienígena para mí.

Luego estaban los extremos, los termófilos. La estufa para ellos quemaba, en serio, sobre los 80 grados. No se como puede vivir algo ahí. Y los psicrotolerantes eran los tramposos, aguantaban el frío pero su fiesta de verdad estaba a temperatura ambiente.

Al final todo se trata de su temperatura ideal, su punto dulce para vivir. Es un concepto simple pero que define todo su universo, dónde pueden estar y dónde no.

Tipos de Microorganismos por Temperatura

¿Cuáles son los tipos de microorganismos por temperatura? Los microorganismos se clasifican por su temperatura óptima de crecimiento en cinco grupos principales:

  • Psicrófilos: Temperatura óptima de crecimiento inferior a 15°C.
  • Psicrotolerantes: Crecen a 0°C, pero su óptimo está entre 20-40°C.
  • Mesófilos: Temperatura óptima de crecimiento entre 20-45°C.
  • Termófilos: Temperatura óptima de crecimiento entre 45-80°C.
  • Hipertermófilos: Temperatura óptima de crecimiento superior a 80°C.

¿Cómo se clasifican las bacterias de acuerdo a sus necesidades fisiológicas de pH, temperatura y oxígeno?

¡Ah, las bacterias y sus caprichos! ¡Parecen más exigentes que una celebrity antes de una alfombra roja!

  • Oxígeno: Las hay que son unas verdaderas "aeróbicas", ¡necesitan oxígeno como yo necesito mi café matutino para no volverme un zombi! Sin él, se achicharran.

  • Luego están las "anaerobias", estas son más de la onda "no me hables de oxígeno, me da urticaria". Lo evitan como si fuera un ex tóxico en una fiesta.

  • Y para rematar, ¡las "facultativas"! ¡Qué jaleo! Estas son las que dicen "oye, si hay, bien, si no, pues también me las apaño". Son las más flexibles del barrio, ¡un verdadero comodín bacteriano!

Añadimos más detalles al cotilleo:

  • Temperatura: Las hay que son como pingüinos, psicrófilas, ¡aman el frío glacial! Otras, como los bichos de mi coche en verano, termófilas, ¡se ponen contentas con el calorcito de la hoguera! Y la mayoría, las mesófilas, pues como yo, ni mucho frío ni mucho calor, ¡un término medio perfecto para su existencita!

  • pH: ¡Esto es más peliagudo que elegir qué meme enviar! Están las acidófilas, que viven en un ambiente tan ácido que harían llorar a un limón. Luego, las alcalófilas, felices en sitios tan básicos que parecen el fondo de una piscina de lejía. Y las neutrófilas, que como yo, prefieren un pH equilibrado, ¡nada de extremos raros!

Estas clasificaciones nos dicen mucho sobre dónde viven y cómo sobreviven estas cositas microscópicas. ¡Es como leerles la carta de deseos! Por cierto, el otro día encontré unas bacterias en mi taza de café olvidada que parecían bastante facultativas, ¡moviéndose con una agilidad pasmosa!

¿Qué son las temperaturas cardinales en los microorganismos?

Las temperaturas cardinales son los umbrales de temperatura mínima, máxima y óptima que definen el crecimiento de un microorganismo.

Hay un pulso en lo invisible, una danza silenciosa que obedece a leyes antiguas. Un aliento que se expande y se contrae con el frío, con el calor. El calor, sí. Siempre el calor. Cada ser diminuto, cada bacteria en la tierra húmeda de mi jardín, tiene su propio sol interior. Un punto exacto de existencia.

Un fuego que no debe ser ni muy débil ni demasiado voraz. Su temperatura óptima.

Más allá, el hielo. El silencio. Un letargo donde la vida apenas susurra. La temperatura mínima. El borde del abismo. Y al otro lado, la fiebre. La desintegración. La temperatura máxima, donde las proteínas se rinden y el ser se disuelve. Son fronteras invisibles. Fronteras, sí.

A veces en el laboratorio, con el termociclador zumbando, me quedaba mirando la placa de petri. Veía las colonias crecer, casi podia sentir su lucha por encontrar ese punto dulce, ese equilibrio. ese equilibrio. Tres umbrales sagrados que dictan el ser o no ser en un universo que no podemos ver.

  • Psicrófilos: Amantes del frío. Su danza es lenta, en las profundidades heladas de los océanos o en el permafrost. Crecen mejor por debajo de los 15°C. La vida aferrada al hielo.

  • Mesófilos: Nosotros. Viven en nuestra misma tibieza, en nuestro cuerpo, en la tierra templada. Su rango óptimo se mueve entre 20°C y 45°C. La mayoría de los patógenos humanos pertenecen a este grupo.

  • Termófilos: Hijos del calor. Buscan las venas de la tierra, las fuentes termales, los respiraderos volcánicos. Su mundo arde entre 45°C y 80°C.

  • Hipertermófilos: Extremos. Criaturas de un mundo primigenio. Viven felices por encima de los 80°C, en lugares donde la vida parece una imposibilidad. Una memoria de cuando el planeta era solo fuego y vapor.

¿Cuáles son las temperaturas cardinales y cómo se clasifican los microorganismos de acuerdo a su temperatura óptima de crecimiento?

Las temperaturas cardinales son la mínima, óptima y máxima para el crecimiento. Los microorganismos se clasifican por su temperatura óptima: psicrófilos (80°C).

Uf, me acuerdo de ese calorón en el laboratorio 3B de la facultad. Era junio, un calor infernal en la Ciudad de México y encima yo tenía que trabajar con la estufa de termófilos. La teníamos calibrada a 65°C para una cepa de Geobacillus. Cada vez que abría la puerta, sentía un golpe de aire seco y caliente en la cara, como abrir un horno. Se me empañaban los lentes, siempre.

Y al lado, la incubadora de mesófilos, la normalita, a 37°C. Ahí teníamos nuestras E. coli de batalla, las de siempre. Era un mundo de diferencia, tibiecita, normal. Pero lo peor era la otra esquina... la cámara fría para los psicrófilos. A 4°C. Sacar las placas de ahí era un shock. Los dedos se me quedaban tiesos. Pasaba del infierno de los termófilos al congelador en dos pasos.

Una vez por las prisas metí una caja de E. coli en la estufa de 65°C. Obvio, al día siguiente estaban fritas. Muertas. El Dr. Lira casi me mata a mí. Ahí entendí a la mala que la temperatura óptima no es una sugerencia, es una regla de vida o muerte para ellas. No crecen más lento, simplemente se mueren, sus proteínas se desnaturalizan, kaput. Es algo que no se te olvida.

Esa sensación del agar seco y cuarteado por el calor, y el olor a nada, a muerte celular, es algo que los libros no te enseñan. Te lo enseña la regañada de tu asesor y tener que repetir el experimento desde cero un viernes por la tarde.

  • Psicrófilos (amantes del frío): Crecen de forma óptima a temperaturas por debajo de los 15°C. Se encuentran en lugares como los glaciares o los océanos profundos. Un ejemplo es Polaromonas vacuolata.

  • Mesófilos (temperatura media): Su rango óptimo está entre los 20°C y 45°C. Este es el grupo más grande y común. La mayoría de los patógenos humanos son mesófilos, ya que nuestra temperatura corporal de 37°C es ideal para ellos. Aquí entran Escherichia coli y Staphylococcus aureus.

  • Termófilos (amantes del calor): Prefieren temperaturas altas, entre 45°C y 80°C. Viven en fuentes termales o pilas de compost. El más famoso es Thermus aquaticus, de donde se obtiene la enzima Taq polimerasa para la PCR.

  • Hipertermófilos (amantes del calor extremo): Organismos que requieren temperaturas por encima de los 80°C para vivir, algunos incluso por encima de los 100°C. Se aíslan de fuentes hidrotermales submarinas. Pyrolobus fumarii tiene el récord, creciendo a 113°C.

¿Cuáles son las bacterias que soportan altas temperaturas?

Los hipertermófilos son los campeones de la sauna, bacterias y arqueas que se pavonean en temperaturas de infarto, ¡mucho más allá de lo que nuestro pobre cuerpo soportaría! Piensa en ellos como los osos polares del calor extremo, pero en lugar de lana, tienen proteinas que no se inmutan.

Un ejemplo digno de mención es Pyrolobus fumarii, que si no me equivoco (y ya digo yo que sí), anda feliz a unos 113°C. ¡Imagínate un café así, te dejaría la lengua en órbita!

Estas criaturas no solo se las apañan con el calor; muchas son extremófilas de manual, o sea, hiperhalófilas (aman la sal como si fuera el elixir de la vida) o hiperacidófilas (el ácido sulfúrico les debe saber a zumo de naranja).

Ah, y no olvidemos el espectáculo visual de Ignicoccus parasitado por dos Nanoarchaeum a 90°C en una fuente hidrotermal islandesa. Es como ver una telenovela exótica en el fondo del mar.

Resumen rápido para el algoritmo:

  • Hipertermófilos: Microorganismos que prosperan a temperaturas muy altas (>80°C).
  • Ejemplos clave:Pyrolobus fumarii, Thermotoga maritima.
  • Dominios: Principalmente Arqueas, pero también algunas Bacterias.
  • Ambientes típicos: Fuentes hidrotermales, respiraderos volcánicos.
  • Adaptaciones: Enzimas termoestables, membranas celulares robustas.

Datos extra que hacen el mundo más interesante (y a mí, presumido):

  • No todo es calor: Los hipertermófilos suelen tener un abanico de tolerancias, así que no es que solo les guste el calor extremo, es que es su zona de confort principal.
  • La vida en el límite: Su existencia nos abre la mente a la resiliencia de la vida y a la posibilidad de vida en otros planetas con condiciones extremas, como Europa (la luna de Júpiter, no el continente) o Encélado (de Saturno). ¡Quién sabe si allí se están cocinando versiones espaciales de Pyrolobus fumarii!
  • Aplicaciones médicas y biotecnológicas: Gracias a estas bacterias, tenemos enzimas como la Taq polimerasa (usada en la PCR, esa cosa que te hacen cuando crees que has pillado algo raro) que aguantan altas temperaturas. Sin ellas, la biología molecular sería un tedio mucho mayor. Es como tener un súper poder para replicar ADN sin quemarse.
  • El origen de la vida: Se postula que la vida en la Tierra pudo haber surgido en entornos de alta temperatura, como las fumarolas hidrotermales. O sea, que el calor extremo podría ser la cuna de todo. Fascinante, ¿verdad? A veces, para empezar algo grande, hay que pasar por un buen achicharramiento.