¿Qué son las temperaturas cardinales en los microorganismos?

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"Las temperaturas cardinales para microorganismos son la máxima, mínima y óptima. Aunque a menudo se refieren a intervalos pequeños y no a un único punto, estas tres definen colectivamente las condiciones térmicas esenciales para su germinación o desarrollo."
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¿Temperaturas cardinales microorganismos? ¿Qué son?

Uy, ¿temperaturas cardinales para los microbios? Me acuerdo vagamente de algo así de la uni.

Era como, las temperaturas mínimas, máximas y las que les vienen de maravilla para crecer.

No es un número exacto, sino un rango. Me suena que en un experimento, allá por el 2019 en el laboratorio de la Complutense, vimos esto con unas bacterias.

Era fascinante ver cómo unas les encantaba el fresquito y otras se ponían a tope con calorcito.

Vamos, que cada bicho tiene su punto dulce. Como a mí me pasa con el café.

Si hace demasiado frío o demasiado calor, pues no van ni a empezar a multiplicarse.

Es un poco como el clima ideal para que algo eche raíces, ¿entiendes.

En resumen, son los límites y el punto perfecto para que un microorganismo decida ponerse manos a la obra.

¿Qué son las temperaturas cardinales?

Las temperaturas cardinales. Son tres. Mínima, óptima, máxima. No un punto fijo. Sino un rango. Nada más.

Son esenciales para que la semilla despierte. Sin ellas, la vida se detiene.

  • La mínima. El umbral. Lo mínimo que aguanta.
  • La óptima. El ideal. Donde todo fluye.
  • La máxima. El límite. El calor que mata.

Cada especie tiene su cifra. A veces, la diferencia es mínima. La diferencia hace la vida.

Mi abuelo me enseñó esto. Con las tomateras. Ponerlas pronto, perdidas seguras.

Al final, todo se reduce a condiciones. Unas más otras menos.

¿Cuáles son las temperaturas cardinales y cómo se clasifican los microorganismos de acuerdo a su temperatura óptima de crecimiento?

Las temperaturas cardinales definen los rangos de crecimiento microbiano.Los mesófilos crecen óptimamente por debajo de 40°C y los termófilos entre 40°C y 85°C.

Es curioso cómo vuelven estas cosas en mitad de la noche. El silencio pesa, y la mente se va a esos detalles, a esas clasificaciones. Temperaturas. Como si todo en la vida dependiera de encontrar el grado justo para poder... existir.

Mi tesis fue sobre esto. Biolixiviación. Recuerdo el zumbido constante de los biorreactores. Pasé tantas noches en vela, solo, mirando números en una pantalla. Cuidando que mis pequeños termófilos estuvieran a gusto, en su calor. Si la temperatura bajaba un poco, todo el proceso se ralentizaba. Se moría. Todo se moría.

A veces me siento así. Buscando la temperatura correcta. Un mesófilo en un mundo que a veces es demasiado frío, a veces quema. Es una tontería, lo sé. Pero es lo que pienso ahora, mirando el techo.

Miro el mobil y las horas pasan. Y sigo pensando en lo frágil que es todo. Unos grados de diferencia y ya no hay crecimiento, no hay vida. Así de simple. Así de terrible.

Y hay más, claro. No solo esos dos. Estaban todos en los libros.

  • Psicrófilos. Amantes del frío. Viven en la nieve, en el hielo. Su temperatura óptima está por debajo de los 15°C. Me pregunto cómo será sentir que tu hogar es el frío.
  • Psicrótrofos. Estos aguantan el frío, pero prefieren algo más templado. Crecen bien en la nevera, por ejemplo. Su óptimo está entre 20-30°C.
  • Mesófilos. Los más comunes. Como nosotros. Viven a nuestra temperatura. Los que usamos en mi primer proyecto de este año. Su rango óptimo es de 20-45°C. El punto medio.
  • Termófilos. Los que necesitan el calor para vivir, los de mi tesis. Su óptimo va de 45 a 80°C. Dependen de ese fuego.
  • Hipertermófilos. Los extremos. Viven en volcanes submarinos, en géiseres. Por encima de 80°C. Donde la vida parece imposible, ahí están ellos. A veces los envidio.

¿Cuál es la temperatura donde los microorganismos?

Microorganismos mesófilos crecen óptimamente entre 25 °C y 40 °C, encontrándose en suelo, plantas y animales. Escherichia coli, por ejemplo, tiene su óptimo a 39 °C. Su temperatura mínima para desarrollo rara vez es inferior a 10 °C.

Me acuerdo de una tarde, en el laboratorio de microbiología. El aire estaba pesado, con ese olor a desinfectante y un toque metálico. Era mayo, pero dentro hacía un calor pegajoso, o al menos así lo sentía. Estábamos incubando placas, millones de bacterias invisibles, y yo, agotado.

La consigna siempre era: temperatura óptima. Recuerdo la frustración de mis primeras placas echadas a perder. Un descuido mínimo y adiós. Los profesores insistían mucho en eso. Teníamos que mantener los cultivos en la incubadora, siempre a una temperatura muy específica, para que todo saliera bien.

Ese día, revisando las placas de E. coli, pensé en lo minucioso que es todo. Era fascinante ver cómo una diferencia de solo unos grados podía significar la diferencia entre un cultivo próspero y nada. A 37°C iban perfectas, hinchadas, pero si subía un poco... a 39°C... uhm... creo que era 39°C su punto álgido, sí. Era donde mejor se ponían.

El calor del laboratorio, las gafas empañadas, la concentración... me sudaban las manos al manipular las muestras. Pensaba en cómo estos bichitos están por todas partes, en el suelo que pisamos, en las plantas de casa, hasta en mi gato. Son invisibles, pero lo controlan todo, dependiendo solo de un par de grados. La temperatura es clave.

Una vez dejé unas muestras fuera por la prisa, no me di cuenta. ¡Vaya desastre! Se estropearon. No sé si fue por la temperatura, pero seguro influyó. No eran 10°C, hacía más calor. Eran mesófilos, necesitaban su rango, no menos de 10°C. Si hacía menos no crecían, pero si era la del ambiente, pues se desviaban del óptimo.

Siempre me pareció curioso que nosotros nos sintiéramos bien a 20-25°C, pero estas bacterias necesitaban más calor. Un calorcito de playa. Era una cosa muy particular, su mundo. Su zona de confort era un poco más arriba de la nuestra.

Información adicional:

  • Termófilos: Microorganismos que prefieren temperaturas altas, desde 45 °C hasta 80 °C o más. Hay algunos extremos, viviendo cerca de chimeneas volcánicas submarinas.
  • Psicrófilos: Crecen a temperaturas bajas, su óptimo es inferior a 15 °C. Se encuentran en el Ártico, Antártida, y también en nuestras neveras.
  • Psicrótrofos: Pueden crecer a temperaturas frías (0-7 °C) pero su óptimo es más alto, alrededor de 20-30 °C. Son los responsables del deterioro de muchos alimentos refrigerados.
  • Curva de crecimiento: Describe cómo la temperatura afecta la tasa de crecimiento de un microorganismo, con un punto óptimo y límites mínimos y máximos que definen su rango.
  • Importancia: Controlar la temperatura es vital en medicina (incubación de cultivos, vacunas), industria alimentaria (conservación, seguridad) y biotecnología (producción de enzimas, fermentación).