¿Cómo se contagia la larva migrans cutánea?
La larva migrans cutánea se contrae al entrar en contacto directo la piel con larvas de nematodos presentes en suelos o arenas contaminadas con heces de animales infectados, principalmente perros y gatos. Estas larvas penetran la piel, generalmente de pies y manos, causando las características lesiones serpiginosas.
La Larva Migrans Cutánea: Una Invasión Silenciosa Bajo la Piel
La larva migrans cutánea, también conocida como “comezón del viajero” o “erupción reptante”, es una afección parasitaria de la piel causada por la penetración de larvas de ciertos nematodos. A diferencia de lo que muchos creen, no se trata de una enfermedad contagiosa entre humanos; la transmisión se produce únicamente a través del contacto directo con el medio ambiente contaminado. Comprender cómo se produce este contagio es crucial para prevenir la infección.
El principal vector de transmisión son las heces de animales infectados, principalmente perros y gatos, aunque otras especies como zorros o incluso algunos roedores pueden actuar como reservorios. Estas heces contienen huevos de nematodos que, en condiciones ambientales favorables (temperatura y humedad adecuadas), eclosionan liberando larvas infecciosas. Estas larvas, microscópicas y altamente móviles, son las responsables de la infección.
El mecanismo de contagio es simple, pero efectivo: la piel humana entra en contacto directo con la arena, tierra o suelo contaminado con estas larvas infectivas. No es necesario una herida abierta; las larvas son capaces de penetrar la piel sana, aunque las zonas más delgadas y con mayor exposición, como las plantas de los pies y las palmas de las manos, son las más vulnerables. Una vez dentro, la larva comienza a migrar a través de los tejidos subcutáneos, creando un camino sinuoso y característico que se manifiesta como una lesión serpiginosa (en forma de serpiente) con un intenso prurito.
Es importante destacar que la larva no completa su ciclo de vida en el ser humano; somos un hospedador accidental. Las larvas no pueden reproducirse en nuestra piel y eventualmente mueren, aunque el proceso puede llevar varias semanas o incluso meses, dejando una marca visible en el camino recorrido. Este trayecto, a menudo doloroso y molesto, es lo que define la sintomatología de la larva migrans cutánea.
En resumen, la larva migrans cutánea no se transmite de persona a persona. La clave para evitar la infección radica en prevenir el contacto directo de la piel con suelos o arenas potencialmente contaminadas con heces de animales. Utilizar calzado adecuado en playas, parques o zonas rurales, así como lavarse las manos y ducharse después de la exposición a posibles zonas de riesgo, son medidas preventivas esenciales para evitar esta desagradable afección parasitaria. La prevención, en este caso, es la mejor medicina.
#Contagio Piel#Gusano Piel#Larva CutáneaComentar la respuesta:
¡Gracias por tus comentarios! Tus comentarios son muy importantes para ayudarnos a mejorar nuestras respuestas en el futuro.