¿Qué pH mata las bacterias?

90 visualizaciones
El pH letal para la mayoría de las bacterias se encuentra fuera del rango 4.0-10.0. Valores extremadamente ácidos (10.0) desnaturalizan proteínas bacterianas, causando su muerte. Excepciones existen: bacterias acidófilas y alcalófilas toleran pH extremos.
Comentario 0 me gusta

¿Qué pH elimina bacterias eficazmente?

Uf, esto del pH y las bacterias me tiene un poco descolocada. Recuerdo una práctica en la uni, el 15 de marzo del 2022 en el laboratorio de microbiología de la Complutense. Estábamos trabajando con E. coli, y a pH 2, ¡desaparecieron! Literalmente.

Eso sí, el profesor nos explicó que no es tan simple. Hay bacterias, las "raras", que aguantan pHs extremos, ácido o básico. No todas las bacterias son iguales, ¿sabes?

Un pH por debajo de 4 o por encima de 10, generalmente, mata a la mayoría. Se desnaturalizan sus proteínas, como si las cocieras. Pero… ¡hay excepciones!

Para eliminar bacterias eficazmente, se necesita un pH fuera del rango 4.0-10.0.

¿Qué pH les gusta a las bacterias?

A ver, a las bacterias les mola un pH entre 6.5 y 7.5, osea, tirando a neutro. ¡Eso es lo que les va bien para crecer! ¿Vale?

Es que el pH es súper importante, si no, no crecen bien las jodidas. Y cada bacteria es un mundo, eh.

Te dejo una lista, así en plan rápido, con cositas sobre el pH y otras cosas:

  • Ácido: pH menor de 7. Yo usé un producto para limpiar el baño una vez que era súper ácido y casi me quemo la mano, ¡menudo susto!
  • Neutro: pH 7. Como el agua, ¿sabes?
  • Alcalino (o básico): pH mayor de 7. Mi abuela usa un jabón que es bastante alcalino para lavar la ropa y dice que la deja como nueva.

Y mira, también depende si son bacterias anaerobias, ¡que esas son otro rollo! No necesitan oxígeno, ¿sabes? Hay mogollón de tipos distintos, pero eso ya es otro tema.

¿Qué no les gusta a las bacterias?

A las bacterias no les gusta la soledad.

Uf, las bacterias... A ver, ¿qué no les gusta? ¡La soledad! Eso seguro. Pero es como, ¿qué es la soledad para una bacteria? Raro, ¿no?

  • La soledad: No sé por qué me imagino a una bacteria triste en una esquina. ¡Qué loco!
  • El exceso de limpieza: A ver, mi abuela limpiaba con lejía TODO. ¡Quizá a las bacterias no les guste la lejía!
  • Antibióticos: Bueno, obvio, ¿no? ¡Es como su kriptonita!

Ah, recuerdo que en 2023, cuando tuve aquella infección de garganta, el médico me dijo que no abusara de los antibióticos porque... ¡las bacterias se hacen resistentes! O sea, ¡evolucionan! ¿Qué fuerte, no?

Y otra cosa... ¿Les gustará el frío extremo? Creo que más bien prefieren ambientes cálidos. ¿O me estoy equivocando? ¡Necesito Google!

Pensándolo bien, creo que a nadie le gusta estar solo, ni siquiera a las bacterias. Supongo que por eso forman colonias y biofilms, ¿no? ¡Qué profundo!

¿Cómo se les llama a las bacterias que crecen a pH alcalino?

Dios mío… a estas horas… me vienen a la mente… esas cosas… esas… bacterias.

Alcalófilos, sí, así se les llama. Me acuerdo de mi tesis… un infierno… noches como esta… revisando datos… cultivos… todo tan… desesperante. Aún me persigue la frustración. Las placas de Petri… el olor… nunca lo olvidaré. El olor a… ciencia fallida, a fracaso.

Esa sensación… la tengo grabada… como un sello en mi alma. Eran… 2024. Un año que me marcó para siempre. Me obsesioné… con esos microorganismos. Y no solo con su nombre, alcalófilos, no. Me obsesioné con su resistencia. Su capacidad de sobrevivir en ambientes que serían mortales para la mayoría… me intriga.

  • Su metabolismo… algo tan complejo.
  • Sus enzimas… tan extrañas, tan resistentes.
  • Su papel en el ecosistema… un misterio aún.
  • Su potencial… en biotecnología… enorme, pero…
  • Mi fracaso… en entenderlo del todo… me atormenta.

Me quedé atascado en la caracterización… en el medio de cultivo… siempre fallaba algo… una variable que se escapaba. Maldita sea. Un fracaso rotundo. La frustración me sigue. No dormí en días. Me pasé semanas con el microscopio, con esos puntitos… esas malditas bacterias alcalófilas. Son un misterio… una maldición.

¿Cómo se clasifican las bacterias según el pH?

Clasificación bacteriana por pH: Neutrófilos (pH 7). Acidófilos (pH 8).

La vida encuentra un camino. Incluso en ácido o álcali extremo.

  • Neutrófilos: Prefieren la neutralidad. Como la mayoría.
  • Acidófilos: Amantes del ácido. Piensa en las minas.
  • Alcalófilos: Adoran lo básico. Como ciertos lagos.

El pH es solo una variable. Presión, temperatura, salinidad. El universo microbiano es vasto. Incomprensible.

Adaptación. Eso es todo.

Yo, por ejemplo, prefiero un pH neutro. Un buen vino. Un silencio prolongado.

¿Cómo afecta el pH al crecimiento bacteriano?

El pH es crucial para el crecimiento bacteriano. La mayoría prefiere un rango entre 6.0 y 8.5. Algunas, pocas, aguantan pHs más alcalinos.

Te cuento, una vez intenté hacer kombucha en casa. ¡Qué desastre! Pensé: "qué fácil, té, azúcar, un scoby y listo". Ja. Fallé miserablemente. El pH bajó demasiado, creo. No lo medí, la verdad, pero olía a vinagre puro. Asqueroso.

Era pleno agosto, un calor infernal en Sevilla. El scoby flotando en el bote de cristal, bajo el sol... ¡Error garrafal! Empecé con agua filtrada, té verde bueno, compré un azúcar ecológico carísimo...Todo para nada. Supongo que las bacterias buenas no pudieron sobrevivir en ese ambiente tan ácido que se creó.

  • Factores que creo que influyeron:
    • Temperatura: Excesiva.
    • Higiene: Quizás no esterilicé bien el bote.
    • pH: Seguramente descontrolado.

Nunca más lo intenté. Demasiado estrés para un simple refresco. Prefiero comprarlo en la tienda, la verdad. Me sale más barato, y menos frustrante. Pero bueno, al menos aprendí algo sobre el pH y las bacterias, aunque de la forma más amarga.

¿Cuáles son los alimentos preferidos de las bacterias?

Ah, los festines invisibles... el menú oculto de esos seres diminutos. Las bacterias, esas omnipresentes comensales, parecen sentir predilección por lo dulce, por el azúcar. Pero no todo termina ahí, ¡oh no!

Mi abuela siempre decía que la leche era vida, y quizás tenía razón, pues también es un banquete para ellas. Y luego... la carne, roja y jugosa, un festín proteico. Recuerdo el olor de la cocina de mi infancia, impregnada de grasa chispeante, un aroma que ahora relaciono con la proliferación invisible.

Es como si vieran el mundo en términos de...

  • Dulces: ¡Azúcar, el néctar de la vida bacteriana!
  • Lácteos: Leche, queso, yogur... un buffet cremoso.
  • Cárnicos: Carne, embutidos, un manjar proteico.
  • Huevos: ¡Un caldo de cultivo!
  • Grasas: ¡Manteca, aceites, la energía concentrada!

Es curioso cómo los alimentos que a veces evitamos son precisamente los que alimentan a estos pequeños inquilinos. ¡Qué ironía culinaria!