¿Cómo afecta un eclipse solar a los ojos?

2 ver

Mirar directamente al sol durante un eclipse, incluso parcialmente, es extremadamente peligroso. La reducción de luz engaña al ojo, dilatando las pupilas. Esto permite que entre mayor cantidad de radiación solar dañina a la retina, causando lesiones o ceguera permanente. Nunca observe un eclipse sin protección ocular adecuada.

Comentarios 0 gustos

Uf, un eclipse solar… ¿Quién no se queda hipnotizado? Yo recuerdo uno de pequeña, tendría unos siete años, y todos en el colegio salieron al patio. Nos dieron unas gafas especiales, oscuras como la noche. ¿Te imaginas? Parecía que el mundo se apagaba de a poquito. Es fascinante, ¿verdad?, pero también da un poco de miedo.

Y es que, aunque parezca mentira con esa luz tenue, mirar directamente al sol durante un eclipse es súper peligroso. Sí, sí, aunque esté parcialmente cubierto. Es como una trampa, ¿no? La luz disminuye y piensas que ya no pasa nada, pero tus pupilas, ¡zas!, se dilatan. Como que se abren de par en par para captar más luz, y justo ahí es donde está el problema. Dejan pasar un montón de radiación solar, esa que es dañina, directo a la retina… Como si abrieras la puerta de tu casa de par en par en medio de una tormenta de rayos ultravioleta.

Me acuerdo que una amiga de mi madre, no sé si exageraba o qué, decía que se podía quedar uno ciego. Y claro, con siete años te lo crees todo. Pero resulta que no iba tan desencaminada. De verdad que puede causar lesiones graves, incluso ceguera permanente. Vamos, que no es ninguna broma.

He leído por ahí – no recuerdo dónde, creo que fue en alguna revista– que la retina no tiene receptores de dolor, así que ni te enteras del daño hasta que es demasiado tarde. ¡Qué fuerte! Por eso es fundamental usar protección ocular adecuada. Nada de gafas de sol normales, ¿eh?, ni radiografías, ni inventos caseros. Solo las gafas especiales para eclipses, esas que cumplen con la normativa ISO 12312-2. Que no te de pena gastar un poco más en ellas, tus ojos lo valen. Piensa en lo que te decía de mi amiga de mi madre… Mejor prevenir que curar, ¿no? Y poder seguir disfrutando de muchos más eclipses, pero esta vez, protegidos, claro.