¿Cómo saber si tengo parosmia?
La parosmia, a veces secuela del COVID-19, distorsiona el sentido del olfato. En lugar de percibir aromas normales, se experimentan olores desagradables, incluso repugnantes, en objetos cotidianos, incluyendo alimentos y personas, alterando la experiencia sensorial.
El Olfato Traicionero: ¿Sufres de Parosmia?
La pérdida del olfato (anosmia) ha sido un síntoma ampliamente reconocido del COVID-19. Sin embargo, una secuela menos conocida, pero igual de perturbadora, es la parosmia. Esta condición no implica la ausencia de olfato, sino una distorsión del mismo, transformando aromas familiares y agradables en experiencias olfativas desagradables, incluso repulsivas. Si notas que los olores te parecen diferentes, a veces horriblemente distintos a la realidad, es posible que estés experimentando parosmia. Pero, ¿cómo saberlo con seguridad?
La parosmia se caracteriza por la percepción de olores desagradables donde antes había olores neutros o agradables. Imagina el aroma del café recién hecho, que habitualmente te encanta, transformándose en un olor a podrido o a goma quemada. O el dulce aroma de las flores, sustituido por un hedor nauseabundo. Esta distorsión no es una simple variación subjetiva en la intensidad del olor; es una alteración cualitativa completa de la percepción.
Señales clave para sospechar de parosmia:
- Olores desagradables asociados con alimentos: Este es uno de los síntomas más comunes. Platos que antes disfrutabas pueden ahora provocar repulsión debido a un olor desagradable, rancio, químico o incluso fétido.
- Cambios en el olor de personas conocidas: El olor corporal de familiares o amigos puede percibirse como desagradable o incluso pútrido.
- Olores “fantasma”: Experimentación de olores desagradables sin una fuente aparente.
- Dificultad para disfrutar de comidas: La distorsión del olor de los alimentos lleva a una disminución del apetito y, en algunos casos, a la pérdida de peso.
- Alteración del sentido del gusto: Si bien la parosmia afecta principalmente al olfato, a menudo se acompaña de una alteración del gusto, ya que el olfato es crucial para la percepción del sabor.
- Inicio después de una infección viral: La parosmia se asocia frecuentemente con infecciones respiratorias virales, incluyendo, como se mencionó, el COVID-19, aunque también puede ser causada por otras afecciones.
¿Qué hacer si sospechas tener parosmia?
Si reconoces varios de estos síntomas, es fundamental consultar a un otorrinolaringólogo. El médico podrá realizar una evaluación completa, descartar otras posibles causas y ofrecerte el tratamiento adecuado. No existe una cura única para la parosmia, y la recuperación puede variar ampliamente entre personas, pero existen estrategias para gestionar la condición y, en muchos casos, para lograr una recuperación gradual del sentido del olfato. El tratamiento puede incluir terapia olfativa, suplementos nutricionales o, en casos más resistentes, otras terapias más especializadas.
No ignores estos cambios en tu sentido del olfato. Una evaluación temprana puede ayudar a iniciar un tratamiento oportuno y mejorar tu calidad de vida. Recuerda que la parosmia, aunque perturbadora, es una condición que puede mejorar con el tiempo y el tratamiento adecuado.
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