¿Cómo se contagia una bacteria resistente?

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Las bacterias resistentes se transmiten por contacto directo con personas infectadas, o indirecto a través de superficies contaminadas, ingestión de alimentos o agua infectados, y de madre a hijo durante la gestación. Heridas abiertas facilitan la entrada de la bacteria al organismo.

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La silenciosa propagación de la resistencia bacteriana: ¿Cómo se contagia?

La resistencia bacteriana, una de las mayores amenazas para la salud pública mundial, no surge de la nada. Se propaga silenciosamente, tejiendo una red invisible que conecta a individuos y entornos, facilitando la transmisión de bacterias capaces de desafiar a los antibióticos. Comprender las vías de contagio es crucial para romper esta cadena y protegernos a nosotros mismos y a nuestra comunidad.

A diferencia de lo que muchos creen, las bacterias resistentes no se generan espontáneamente en nuestro cuerpo al exponernos a un antibiótico. Lo que ocurre es que el antibiótico elimina las bacterias susceptibles, permitiendo que las ya resistentes, presentes en menor cantidad, proliferen y se conviertan en la población dominante. Estas bacterias resistentes, entonces, pueden transmitirse de diversas maneras:

Contacto directo: La forma más común de contagio es a través del contacto directo con una persona infectada con una bacteria resistente. Esto puede ocurrir mediante el contacto físico, como un apretón de manos, un abrazo o un beso, especialmente si la persona infectada presenta síntomas como tos, estornudos o heridas infectadas. El contacto con fluidos corporales infectados, como la sangre o las secreciones respiratorias, también representa un alto riesgo.

Contacto indirecto a través de superficies: Las bacterias resistentes pueden sobrevivir en superficies contaminadas, como pomos de puertas, barandillas, teléfonos móviles o teclados, durante horas o incluso días. Tocar estas superficies y luego tocarse la nariz, la boca o los ojos puede facilitar la entrada de la bacteria al organismo.

Vía alimentaria: La ingestión de alimentos o agua contaminados con bacterias resistentes representa otra vía de contagio importante. Esto puede ocurrir debido a prácticas inadecuadas de higiene en la manipulación de alimentos, la falta de potabilización del agua o el consumo de productos animales infectados.

Transmisión vertical: La resistencia bacteriana también se puede transmitir de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Esta transmisión vertical puede tener graves consecuencias para la salud del recién nacido, especialmente si la bacteria resistente causa una infección grave.

Heridas abiertas: Las heridas abiertas, ya sean pequeñas cortaduras o lesiones más importantes, representan una puerta de entrada para las bacterias, incluidas las resistentes. Es fundamental mantener las heridas limpias y cubiertas para evitar la infección.

Es importante destacar que la presencia de bacterias resistentes no implica necesariamente la aparición de una infección. Muchas personas pueden ser portadoras de bacterias resistentes sin presentar síntomas. Sin embargo, estas personas pueden transmitir las bacterias a otros, quienes sí podrían desarrollar una infección. Por lo tanto, la higiene de manos, la limpieza y desinfección de superficies, la correcta manipulación de alimentos y el uso responsable de los antibióticos son medidas cruciales para frenar la propagación de la resistencia bacteriana. La lucha contra este desafío global requiere un esfuerzo colectivo y una comprensión profunda de los mecanismos de contagio.