¿Qué es mejor, el agua fría o caliente para los músculos?

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Antes del ejercicio: Agua tibia/caliente para mejorar la flexibilidad y reducir la rigidez articular.

Después del ejercicio: Agua fría para disminuir inflamación y dolor muscular. El hielo es especialmente útil.

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¿Agua fría o caliente para los músculos? Uf, esa es la pregunta del millón, ¿no? Siempre me lo he preguntado, sobre todo después de una buena sesión de spinning o de patearme la ciudad.

Antes de empezar a sudar la gota gorda, me he dado cuenta de que un poco de agua tibia, no hirviendo, claro, me sienta de maravilla. Como que los músculos se despiertan, ¿sabes? Se aflojan, se sienten más elásticos. Recuerdo una vez que fui a correr sin calentar bien, y ¡madre mía!, parecía que tenía las articulaciones oxidadas. Desde entonces, agua tibia antes del ejercicio, casi como un ritual. No sé si será psicológico, pero me funciona.

Y después… ay, después del ejercicio, ¡el agua fría es gloria bendita! En serio, es como un bálsamo. Ese frescor te recorre el cuerpo… ¿quién necesita un masaje? Bueno, un masaje tampoco estaría mal, jeje. Pero el agua fría ayuda muchísimo con la inflamación y ese dolor muscular que te deja hecho polvo. ¿Habéis probado a meter las piernas en agua con hielo después de una maratón? Yo sí. Duele al principio, un poquito, pero luego… ¡qué alivio! Es como si te resetearan las piernas. Dicen que el hielo es especialmente bueno, y la verdad, no lo dudo. Yo una vez me hice un esguince jugando al fútbol y el hielo me salvó la vida. Bueno, la vida no, pero el tobillo sí.

No sé si habrá estudios científicos que lo demuestren, seguro que sí, pero yo te hablo desde mi experiencia, desde el día a día. Y mi cuerpo, al menos, me lo agradece.