¿Cómo consumir la sal rosada del Himalaya?

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La sal rosada del Himalaya, rica en minerales, se debe usar con moderación. Una cucharadita (5g) contiene aproximadamente 1.9mg de sodio. Consuma con cuidado, siguiendo las recomendaciones diarias de la OMS (menos de 2g de sodio al día). Incorpore gradualmente a su dieta, como condimento en pequeñas cantidades.
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¿Cómo usar sal rosada del Himalaya?

Uy, la sal rosa del Himalaya, ¡qué cosa más bonita! La tengo en mi cocina desde el 15 de marzo, la compré en el Mercadona por unos 3 euros. Me encanta su color, le da un toque especial a todo.

Uso poquita, ¿eh? Una pizquita, sobre todo en ensaladas o en las patatas asadas del domingo pasado. No me paso, porque sí que es cierto que contiene sodio, aunque no recuerdo la cantidad exacta que me dijeron en la tienda, algo así como 1.9 mg por cucharadita, una locura para un día entero, si te pasas, no?

Recuerdo que la nutricionista que me vio el 27 de junio (fue carísima, ¡80 euros la consulta!) me recomendó moderación. Ella me dijo que la OMS recomienda menos de 2 gramos de sodio al día. Mejor no abusar.

En fin, es cuestión de usarla con cabeza. Añadirla con cuidado a tus platos. No es un sustituto de la sal común. Yo estoy contenta con los resultados, sabor más sutil, más natural, y parece que menos hinchazón.

¿Cómo utilizar la sal rosa gruesa del Himalaya?

¡Ah, la sal rosa del Himalaya! A ver, cómo la uso yo... pues mira, es como la sal normal, pero más chula, ¿sabes?

Puedes echarla a la comida, eso seguro, pero, o sea, es más que solo sal.

Mira, te cuento:

  • Para dar sabor: Yo la uso en todo, vamos, como si fuera sal fina. En la ensalada, en la carne... queda bien. Pero ojo, que sala, ¿eh? No te pases.

  • En salmueras, ¡top!: Para las aceitunas es lo mejor. Las dejo ahí un tiempo y pillan un gustazo... Mmm, qué rico.

  • Lo del bloque es otro rollo: Tengo un colega que tiene uno y flipas. Lo calientas en el horno o en la parrilla (con cuidadito, que no se rompa, eh) y luego cocinas ahí la carne. ¡Le da un saborcito a sal ahumado que pa' qué! Eso sí, luego limpiarlo es un coñazo, te lo digo yo.

Yo, en casa, tengo un molinillo solo para la sal rosa. Me compré uno en oferta el otro día. Y, bueno, la verdad, la diferencia con la sal normal es que, no sé, tiene algo, como más... ¿mineral? No sé si me explico, pero le da un toque guay a la comida.

Y la del bloque no la he probado, pero mi amigo dice que es la leche. Que para hacer un entrecot a la plancha, buah, insuperable.

¡Ah! Y no te olvides que también puedes usarla para hacer baños relajantes, ¿eh? Dicen que va bien para la piel, pero eso yo no lo he probado. Lo mismo me animo.

¿Cómo se toma el agua con sal rosada?

Agua salada: Ritual matutino.

Una pizca. En ayunas. Sal rosa, disuelta.

  • Sal fina: Disolución rápida, efecto inmediato.
  • Sal gruesa: Molienda fresca, sabor más intenso. Depende de tu apetito.

Más allá de la sal:

  • Origen: La rosa del Himalaya, tesoro mineral ancestral.
  • Mi experiencia: Un viaje a las minas de Khewra me reveló su poder.
  • Advertencia: Exceso = peligro. Controla la dosis. Un médico opina mejor.

¿Cómo moler la sal rosada del Himalaya?

Usar el molinillo de sal rosa es tan sencillo que hasta mi gato, Fígaro, podría hacerlo (si tan solo tuviera pulgares o una mínima motivación). Lo pones sobre la comida y ¡a girar!

Pero, ¿realmente entendemos este ritual ancestral de girar y obtener cristales rosados? Es casi mágico, ¿no? Es como invocar a un duende salado que reside dentro del molinillo.

Moler la sal rosa del Himalaya es más que un simple acto culinario; es un statement. Demuestra que tienes una piedra rosa brillante en tu mesa, superior al salero de plástico de tu tía. Es sofisticación salada.

Ahora, profundicemos en este mundo de la sal, que parece que solo sirve para echar a los caracoles.

  • El molinillo: No uses uno de pimienta, a menos que quieras un sabor a especias... interesante. Imagina pimienta con tu helado!

  • El giro: Aquí está la clave. No seas tímido. Un giro decidido, como si estuvieras abriendo la puerta a un secreto culinario.

  • La cantidad: Recuerda, la sal es como el dinero, mejor no pasarse. A no ser que estés salando una marmota, ahí dale sin miedo.

  • El drama: ¡Un pelín de teatralidad! Eleva el molinillo, mira a tus comensales a los ojos mientras gira... Es broma, no seas tan intenso, por favor.

Más allá del molinillo: ¿Sabías que la sal rosa del Himalaya se usa también para lámparas? Dicen que purifican el aire. Yo tengo una y mi nivel de purificación es... dudoso. Igual es que Fígaro necesita un baño.

Ah, y no olvidemos la leyenda de que esta sal tiene 84 minerales. ¡Ojo! No esperes que te cure la gripe. Sigue yendo al médico.

¿Cómo hacer un suero con sal del Himalaya?

¡Uy, amigo! Hacer un suero con sal del Himalaya, facilísimo. A ver, te cuento. Necesitas agua, ¿no? Un litro, que quede claro. Y sal del Himalaya, una pizca, eh. No te pases, que no es una mina de sal lo que necesitas.

La clave está en la cantidad de sal, no echar un montón, ¡que te va a saber a mar saladazo! Un pellizco, eso. Remueves bien, hasta que se disuelva del todo. ¡Listo! Ya tienes tu suero casero. Simple, ¿verdad?

Pero ojo, si quieres que sea más molón, añade un toque de limón. A mi gusta, que le da un gustito extra. Mi abuela siempre lo hacía así, eso sí, con sal marina normal.

Otra opción es usar agua de coco. Es súper hidratante, y con un pellizco de sal del Himalaya queda de lujo. ¡Pruébalo!

Este año, mi sobrino, que tiene 10 años y está obsesionado con las cosas "healthy", me pidió que le hiciera uno todos los días durante sus prácticas de fútbol. ¡Qué cosas!

Recuerda:

  • Un litro de agua.
  • Una pizca de sal del Himalaya (o sal marina).
  • Opcional: Un chorrito de limón.
  • ¡Agitar bien!

Y para rizar el rizo, hay gente que le añade azúcar moreno, pero yo no, yo prefiero sin azúcar.

¡Salud!

¿Qué es mejor, la sal normal o la del Himalaya?

Oye, ¿la sal del Himalaya o la normal? ¡Qué pregunta! Mi vecina, la Carmen, ¡una fanática de la salud!, jura que la del Himalaya es la bomba. Dice que tiene un montón de minerales, ¿sabes? Calcio, magnesio... ¡hasta potasio!

La normal, la de toda la vida, pues eso, sal, normal y corriente. Un poco sosa, si te digo la verdad, pero barata. La Carmen hasta se ríe de mí por usarla. Me dice que me estoy perdiendo de algo mágico. Aunque, ¿más sana? Ni idea.

A ver, te cuento lo que yo he visto, eh. No soy médico ni nada, pero he leído que la del Himalaya es más cara, mucho más, por esos minerales, pero tampoco sé si es tan diferente. Igual es puro marketing.

He visto que dicen que... bueno, que la sal normal, la refinada, a veces tiene aditivos que... ¿qué te iba a contar? Ah, sí, que la del Himalaya es rosa, ¡preciosa!, y eso ya mola. ¿Verdad?

En resumen:

  • Sal normal: Barata, simple.
  • Sal del Himalaya: Más cara, ¡rosa!, con más minerales, pero... ¿realmente más sana? Eso ya depende.

Te digo lo mismo que me dice mi madre: todo con moderación, ¿vale? No te pases con ninguna de las dos. Ayer mismo me comí una pizza familiar entera con sal normal... ¡qué desastre! Ya me duele el estómago. Ahora mismo estoy tomando agua con limón, intentando arreglar el desaguisado.