¿Qué hacer si sufres una intoxicación alimentaria?

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Ante una intoxicación alimentaria, la rehidratación es clave. Reponga líquidos y electrolitos perdidos con sorbos frecuentes de agua, caldos o bebidas isotónicas. Si vomita, beba pequeñas cantidades con frecuencia. Consulte a un médico si los síntomas son severos o persisten.
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¿Qué hacer ante una intoxicación alimentaria?

¡Uf! Vaya preguntita. A ver, te cuento, yo pasé una intoxicación alimentaria hace un tiempo y la verdad, no se lo deseo a nadie. Me acuerdo que fue en julio del año pasado, después de comerme unos mariscos que no debían estar muy frescos en un puestito cerca de la playa en Puerto Vallarta. ¡Qué dolor de estómago!

Lo primero, y esto me lo dijo el doctor después de arrastrarme al hospital, es reponer líquidos a tope. Piensa que estás perdiendo un montón por culpa de los vómitos y la diarrea. Él me recomendó agua con suero oral, poco a poco. Si vomitas mucho, como me pasó a mí, a sorbitos pequeños para que no lo eches todo de golpe.

Eso sí, si la cosa se pone fea de verdad, no lo dudes: ¡al médico! Yo tardé en ir y me deshidraté bastante, me tuvieron que poner suero en vena. Mejor prevenir que curar, ¿no? Y nada de automedicarse, que a veces lo que parece una solución puede ser peor. Yo por ejemplo, me tome una pastilla para el estómago que no debía y ufff, ni te cuento.

Información de preguntas y respuestas breve, concisa y no personalizada:

  • ¿Qué hacer ante una intoxicación alimentaria? Reemplazar los líquidos y electrolitos perdidos para prevenir la deshidratación o tratar la deshidratación leve.

  • ¿Qué tomar si vomitas? Beber pequeñas cantidades de líquidos claros.

  • ¿Qué hacer si la intoxicación es grave? Acudir al médico.

¿Cómo se debe actuar en caso de una intoxicación?

Aquí va, en la soledad de la noche…

  • Calma. Es lo primero, joder. Difícil, lo sé. Recuerdo cuando mi hermano se tragó un puñado de pastillas de mi madre. El pánico me nubló la cabeza.

  • ¿Qué, cuánto, cuándo? Esas preguntas te taladran. La información es el único faro en la oscuridad. Me pregunto si mi hermano lo hizo a propósito o solo jugaba. Nunca lo sabré, creo.

  • Llama. 112, el centro de toxicología... lo que sea, pero llama. Sigue las instrucciones. No improvises. Me siento tan inútil...

  • Nada de vómito, a menos que te lo digan. He oído cada historia de terror sobre eso... Lo peor es la impotencia.

  • Inconsciente, de lado, respirando. ¿Y si deja de respirar? ¿Y si no llego a tiempo? El tiempo se dilata.

  • Reúne información, la que sea. La caja, el bote, lo que tenga la etiqueta. Cuanto más sepan, mejor. Ojalá hubiera sabido más entonces.

Mi hermano está bien ahora, pero esa noche me cambió. Veo la vida diferente. Todo es tan frágil. Nunca dejé que se acercara a las pastillas otra vez. Ahora las guardo bajo llave. A veces me pregunto si él también se acuerda.

¿Cómo saber si me intoxique con comida?

¡Ay, amigo, que te sientes como si hubieras luchado contra un ejército de chiles jalapeños! Si es así, ¡quizás sea una intoxicación!

Síntomas de la intoxicación alimentaria (la pesadilla digestiva):

  • Diarrea: ¡Un torrente imparable que te deja más seco que el desierto del Sahara!
  • Vómitos: Como si tu estómago decidiera hacer un espectáculo de fuegos artificiales… ¡con restos de comida!
  • Malestar estomacal: Una sensación que se asemeja a tener un oso hormiguero haciendo parkour en tus intestinos.
  • Náuseas: Esa sensación de que vas a vomitar, y luego lo haces, y luego vuelves a sentirlo. ¡Es un bucle infernal!
  • Fiebre: ¡Como si estuvieras en una sauna infernal, solo que sin la parte relajante!

Si tienes esto, corre a un médico antes de que te conviertas en un esqueleto ambulante. Mi cuñado, el año pasado, se comió una paella sospechosa y estuvo tres días en el baño… ¡creo que hasta vio pasar el cometa Halley!

Cuándo preocuparse (porque esto ya pasó de ser gracioso):

  • Si la diarrea es con sangre. ¡No bromeo, eso es grave!
  • Si tienes fiebre alta, ¡más de 38 grados!.
  • Si estás deshidratado.
  • Si tienes dolor abdominal intenso, como si te hubieran pateado por un rinoceronte.

Recuerda: ¡la prevención es clave! Lávate las manos como si tu vida dependiera de ello (porque en parte, sí). Este año, mi vecina, ¡la Olga!, tuvo salmonelosis por no lavar las fresas antes de comérselas. ¡Tres días de cama!

¿Qué debo hacer si me intoxique con comida?

¡Uf, qué mal! ¿Intoxicación alimentaria? ¡Qué asco!

  • Hidrátate a tope: Ese es el plan A, B y C.
  • Electrolitos: ¿Gatorade? ¿Suero oral? Algo así, para reponer lo que pierdes vomitando o con diarrea. Mi abuela juraba por el agua de arroz, ¿será?
  • Líquidos claros: A sorbitos pequeños, si el estómago no coopera. Nada de jugos ácidos o leche, creo.
  • ¿Pero qué comiste? ¿Esa ensalada de ayer? Ostras, yo también comí ensalada ayer... ¡Espero no estar igual mañana!
  • Vómito y diarrea: ¡Qué combo! Paciencia, dicen que dura poco.
  • ¿Cuándo ir al médico?: Si te deshidratas mucho, si tienes fiebre alta o si ves sangre, ¡corre!

¿Y si es salmonela? ¿O algo peor? ¡Mejor no pensarlo!

Información adicional:

  • Probióticos: Igual ayudan a repoblar la flora intestinal después del desastre. Yo tomo kéfir a veces, pero no sé si sirve en estos casos.
  • Descanso: El cuerpo necesita reponerse. ¡Nada de ir al gimnasio!
  • Dieta blanda: Arroz blanco, tostadas, plátano... Lo típico para el estómago delicado.
  • Ah, y lávate las manos bien antes de comer, ¡por si acaso!
  • Medicación: Hay medicinas para cortar la diarrea, pero mejor consultar al médico antes de tomarlas, ¿no?
  • ¿Y si tienes dolor de estómago?: Una bolsita de agua caliente puede ayudar. ¡Pero no te quemes!
  • Consulta con el médico si los síntomas empeoran o persisten.