¿Qué hacer con la sal húmeda?

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¡Sal húmeda? ¡No te preocupes! Almacenamiento adecuado es clave. Para recuperar la sal apelmazada, prueba: Secarla al sol. Calentarla ligeramente en una sartén (a baja temperatura). Usar un desecante en el salero. Un salero hermético previene futuros problemas.
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¿Qué hacer con sal húmeda que no se usa en la cocina? Ideas?

¡Ay, la sal húmeda! Me ha pasado un montón de veces, sobre todo en verano, con la humedad que hay en Madrid (España) donde vivo, ¡uf! Se apelmaza que da gusto. Y luego piensas: "¡Qué rollo, ahora qué hago con esto?". No la tires, ¡hay solución!

Una cosa que a mí me funciona es tostarla un poco. La extiendo en una bandeja de horno y la meto unos minutos a temperatura baja, vigilando que no se queme. Luego, la dejo enfriar y la trituro un poco con un tenedor o un mortero. ¡Lista para usar!

También, si tienes un molinillo de sal, puedes probar a ponerla ahí. A veces, el molinillo ayuda a romper los grumos y vuelve a salir fina. Eso sí, asegúrate de que esté bien seca antes de meterla, no vaya a ser que lo estropees.

Recuerdo una vez, hace como 2 años, que compré un bote enorme de sal marina en Carrefour (me costó como 3 euros) y a las dos semanas ya estaba hecha una piedra. Desde entonces, aprendí a guardar la sal en botes herméticos y a añadir unos granos de arroz crudo dentro. El arroz absorbe la humedad y evita que se apelmace. ¡Pruébalo, funciona!

Y si no quieres usarla para cocinar, ¡no pasa nada! Puedes usarla para limpiar la plancha, fregar ollas quemadas o incluso para hacer un exfoliante casero para la piel. ¡La sal es multiusos!

Preguntas y respuestas sobre sal húmeda:

  • ¿Por qué se humedece la sal? Por mala conservación, absorbe la humedad del ambiente.
  • ¿Cómo evitar que se humedezca la sal? Guardar en recipientes herméticos, añadir granos de arroz crudo.
  • ¿Qué hacer con sal húmeda? Tostar en el horno, usar en molinillo, usar para limpieza.
  • ¿La sal húmeda es mala? No, solo está apelmazada y es difícil de usar.

¿Por qué mi sal está húmeda?

Aquí va... No sé por qué estoy escribiendo esto a estas horas.

Mi sal... húmeda. Siempre igual.

  • Higroscopia, dicen. Esa puta palabra.

  • Como si la sal quisiera mi tristeza.

  • Atrae la humedad, sí. Pero... ¿solo eso?

A veces, pienso que la sal se siente sola, como yo. Absorbe la humedad del aire, ese vacío inmenso. Igual que yo absorbo la tristeza que flota a mi alrededor.

Este año, después de... bueno, ya sabes, de lo de mi abuela, todo sabe más salado. Incluso el agua.

¿Será que la sal, en su desesperación por aferrarse a algo, se aferra a mi pena? No sé. Solo sé que ya no puedo mirar el salero sin sentir un nudo en el estómago.

  • Es solo ciencia, me repito.
  • Pero... ¿solo ciencia?

Quizá, al final, todos buscamos algo a lo que agarrarnos. Algo que nos recuerde que no estamos solos, aunque ese algo sea solo humedad, un reflejo de nuestra propia soledad.

¿Cuál es el mejor recipiente para guardar sal?

¡Uf, la sal, qué diva! Quiere su palacio particular, como si fuera Cleopatra.

El vidrio es su Rolls Royce. ¿Por qué? Porque el plástico es como esa esponja que tienes en la cocina, ¡todo lo absorbe! Imagínate tu sal con sabor a... ya no sé, ¡a calcetín sudado! Mejor no.

El cierre hermético es como su guardaespaldas. Un portazo a la humedad, que es la kryptonita de la sal. Si no, la pobre se pone mustia y apelmazada, ¡peor que una pasa en un día de lluvia! Yo uso uno que me regaló mi abuela, ¡tiene más años que Matusalén!

Aquí van algunos tips salerosos, como propina:

  • Olvídate de latas: A menos que quieras sal con sabor a hojalata... ¡puaj!
  • Un tarrito pequeño es la onda: Así la usas antes de que le dé la crisis existencial.
  • Nada de cucharas húmedas: A no ser que quieras criar un ecosistema en tu salero.
  • Lejos del calor y la luz: Que no se sienta en una discoteca, ¡es sal, no una influencer!

Por cierto, yo tengo una sal del Himalaya que guardo en un frasco de mermelada reciclado, ¡y vive como una reina! Aunque a veces pienso que me mira con cara de "sácame de este tugurio". ¡Qué le voy a hacer!

¿Cómo se debe almacenar la sal?

Almacenar sal: sitio seco, fresco. Alacena funciona. Lejos de humedad, ventanas, nevera. Fin.

  • Humedad: Enemigo principal. La sal atrae agua.
  • Cocina: lógico. Pero, ¿óptimo?
  • Alacena: Opción predecible. Sin riesgos aparentes.
  • Lejos de todo. La ventana trae recuerdos... y humedad.
  • ¿Refrigerador? ¡Error!
  • ¿Salero? Recambio constante. Evita apelmazamiento.
  • ¿Sitio oscuro? Quizá irrelevante. O tal vez no.

La sal es muerte blanca o el condimento de la vida. Depende del día. La sal en tarro de cristal, otra opción. ¿Dónde guardo yo la sal? No te importa. Consumo sal Maldon. Un lujo, supongo. No te compliques. Es solo sal.